Letras sencillas, cadencias ondulantes y un vaivén ininterrumpido. El reggae gaúcho de Chimarruts tiene una conformación típicamente brasileña: alegría, baile y sonrisas. En estas épocas de reggae inundando las radios y escenarios de Latinoamérica es más difícil decirlo, pero hemos crecido oyendo que la alegría era sólo brasileña. Aunque la expansión de este género anclado en la tradición de liberación que gritara Bob Marley no es patrimonio exclusivo de los verdeamarelhos.

Las historias se repiten a uno y otro lado del mapa. En Buenos Aires es norma que infinidad de amigos se junten a tocar y, eventualmente, emerja una banda. En Porto Alegre, capital del estado gaúcho de Rio Grande do Sul, ocho amigos brasileños se juntaban –como buenos porteños– a tomar mate y cantar en los parques de la ciudad. Primero compusieron un par de canciones. Después otro par. Y ahora ya llevan 11 años de carrera, cinco discos –Chimarruts (2002), Todos somos Um (2003), Livre para viajar (2005), Chimarruts ao Vivo (2007) y Só pra brilhar (2010)– suenan en las principales radios de Brasil, hacen giras y han compartido los principales festivales brasileños con artistas que van de Shakira y Gilberto Gil, a Ivete Sangalo y Ziggy Marley.

–¿Por qué creen que se da este boom del reggae a nivel continental?

–Es verdad cuando se dice que hay “boom” del reggae en nuestro continente, por la cantidad de buenas bandas surgiendo y la presencia de las más grandes en el escenario musical latino (como Nonpalidece y Dread de Mar I, de Argentina, y las brasileñas Natiruts y Cidade Negra). Esa gran aceptación de la gente para con el reggae latino en general, creemos que ocurre por la identificación con los mensajes del reggae, y por ser el primer estilo musical del tercer mundo en tener éxito a nivel mundial.

–Brasil suele exportar mucha más música de la que importa –por idioma o cultura–; sin embargo, el reggae es “extranjero”. ¿Cómo se inserta?

–Ahora la principal característica de la cultura brasileña moderna es la incorporación de la cultura extranjera, la mezcla de lo extranjero con lo nacional. Aunque la vocación exportadora es más fuerte, por supuesto, la pasión de la gente brasileña por el reggae es natural, por la africanidad y el deseo de libertad que hay en él.

El reggae de Jamaica –y Bob Marley– tenía un contenido político y revolucionario, pero la revolución de Chimarruts parece pasar más por la búsqueda de un estado de gracia permanente. “Nuestro reggae tiene un mensaje de paz y de tolerancia, para nosotros la música es la expresión de la alegría de vivir”, dicen ellos, que han tomado la lucha libertaria original y le han adherido una cadencia pegajosa indescifrable, que arranca sonrisas y ganas de compartir.

Libre para volar, Todos somos uno, Yo tengo fe, Versos simples, Terapia solar, Saber volar, Iemanjá y Cuando el amor golpea la puerta. No son comedias románticas, ni un menú de terapias zen. Son las canciones más populares de Chimarruts, que boga por un mundo de paz y amor. De alegría al margen del samba y de unidad al margen del rock.

*Del NO: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-6135-2012-10-19.html